Lo imposible, solo tarda un poco más

domingo, 20 de mayo de 2012

Y caes en la cuenta de que te sabes de viejo como va a acabar todo. Hoy por la noche es sí, y sabes que mañana por la mañana será no. ¿Y no te importa? Claro que no, debería pero no. Por que es lo que tú quieres, aunque no sea lo mejor. Porque, a veces, es bonito. Vale la pena porque te acuestas con una sonrisa tan grande que te duele la cara, porque cuando necesitas un abrazo no quieres otro, tiene que ser el suyo. Por que te sientes bien cuando le tienes cerca y por mucho tiempo que pase no deja de ponerte nerviosa. Porque te sientes vivo. ¿Que bonito suena, no? Parece que todo esto hace desaparecer las discusiones, los celos, los malos momentos, los gritos. También ignorar al otro aunque sabes que a él le está doliendo y hacerlo por que si, por orgullo. Las terceras personas que nunca significan nada pero siempre son algo, aunque " no sean importantes", y esto, entre tantas otras muchas cosas. Pero, ¿sabes qué? No desaparecen, al contrario, estarán ahí siempre presentes para hacerte daño. Para recordarte dónde te has metido. Debes mirar atrás y preguntarte si vale la pena que lo mismo de siempre siga doliendo, si realmente eso no te va a llevar a alguna parte. Porque la gente no cambia, por que igual en un momento dado estás bien pero ¿cuánto dura eso? No lo suficiente. Sabes que tarde o temprano todo lo malo regresa. Será la misma mierda en distinto bote. ¿Cuántas balas estás dispuesta a llevarte por alguien? ¿Cuántas cosas malas deben suceder para darte cuenta de que, a lo mejor, sentirte vivo no es suficiente? ¿Cuántos golpes debes recibir para darte cuenta de que no vale la pena?  Yo creo que con un “demasiados “ basta. 

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